Navegando por mis suscripciones feeds, fui testigo de la admiración de mis “colegas” bloggers por el lanzamiento de la nueva línea de
Ipods de Apple.
Sin duda que sus nuevas funciones y los nuevos “modelitos, entusiasmaron a medio mundo e incluso a mí, que como “cabro chico” solicité en mi carta anual al viejo pascuero, un
Ipod Touch.
Sin embargo, debo reconocer que hace un par de años atrás, esta misma sensación de alucinación la viví con el
MiniDisc de Sony, que con su sistema
Net MD transfería horas y horas de música en muy poco tiempo, además de entregar la opción de grabar con una mejor calidad que una grabadora.
La primera grabadora
MiniDisc, la compré el 2003, pero la compra fue tan mala, que no me di cuenta que el aparato no tenía el sistema
NetMD, y sólo podía grabar mis discos favoritos en tiempo real.
Debo confesar eso sí, que “tiré pinta” con mi juguetito, y fui la envidia de muchos de mis amigos. Sin embargo, a fines del 2004 y por extrañas circunstancias, me robaron la máquina.
Pese a la tristeza, decidí tomarme la revancha, y esta vez hacer una compra inteligente. Y esta vez compré sólo un reproductor
MiniDisc sin grabadora y con el sistema de grabación rápida.
Al año siguiente, vino la explosión en
Chile de los Ipods de la “marca de la manzanita”, y recién 2 años después me viene la siguiente reflexión:
El
MiniDisc es una porquería. Es lo más poco operativo que hay, es una tecnología cara ya que cada disco cuesta al menos 1500 pesos, y sólo tienen capacidad para 80 minutos de música en calidad óptima (Sp).
La velocidad de grabación es lenta comparada con la transferencia de los
Ipods, y estéticamente, no “tira tanta pinta”. Mi MD tampoco graba, sólo reproduce, restándole la única gracia que tiene este formato: la calidad para grabar sonidos y voces.
Cuento corto: mi reproductor
MiniDisc quedó guardado en mi velador y ahí permanece desde hace al menos 2 años, por su “burocrático” sistema. Con el lanzamiento de los nuevos Ipods, se me abrió el apetito, y ojalá el viejo pascuero se acuerde de mí, porque me porto bien en casa y también en el jardín.
Moraleja: Si sólo quieres un buen reproductor de MP3, el Ipod es la mejor opción, y la más taquillera, jejeje